El unboxing es el momento en el que un cliente abre el paquete que le has enviado. Suena a poco, pero es el único instante de toda la relación comercial en el que tienes su atención completa, sin competencia y sin distracciones. Y a diferencia de casi cualquier otra acción de marketing, aprovecharlo bien cuesta muy poco.
En este artículo verás qué significa exactamente el término, qué elementos componen una buena experiencia de apertura y cómo montarla sin encargar packaging a medida.
En este artículo
- Qué es el unboxing: significado y origen del término
- Por qué el unboxing importa en tu ecommerce
- Los 4 elementos de una buena experiencia de unboxing
- El detalle sorpresa: el elemento más recordado del unboxing
- Cómo mejorar tu unboxing sin packaging personalizado
- Cuándo merece la pena cuidar el unboxing de tus pedidos
- Errores habituales en la experiencia de unboxing
Qué es el unboxing: significado y origen del término
El unboxing es la experiencia de desempaquetar un producto recién comprado. El término viene del inglés unbox, literalmente «sacar de la caja», y se popularizó con los vídeos en los que alguien abre un producto ante la cámara y comparte sus primeras impresiones.
En comercio electrónico, el unboxing se refiere a todo lo que el cliente ve, toca y siente desde que recibe el paquete hasta que tiene el producto en la mano: la caja, cómo va protegido, qué encuentra al abrir y en qué orden.
No es una cuestión estética. Es el primer contacto físico que tu cliente tiene con tu marca, y en una tienda online suele ser el único.
Por qué el unboxing importa en tu ecommerce
Cuando alguien abre un paquete que ha estado esperando, tiene un nivel de atención que no vas a conseguir con ningún anuncio. No está haciendo scroll ni comparando pestañas: está mirando lo que tú le has enviado.
Ese momento hace tres cosas a la vez. Confirma que la compra ha merecido la pena, que es justo la duda que aparece después de pagar. Diferencia tu marca de la competencia, que probablemente envía una caja marrón con papel dentro. Y, si lo haces bien, genera contenido: la gente fotografía y comparte lo que le sorprende, y nunca lo que es normal.
Los 4 elementos de una buena experiencia de unboxing
La caja: el primer contacto con tu marca
Es lo primero que se ve y marca la expectativa. No hace falta que sea a medida: que llegue en buen estado, con el tamaño adecuado al contenido y limpia por fuera ya te pone por delante de la mayoría.
El relleno interior: protección que también comunica
Papel, viruta, cartón. Aquí lo importante es la coherencia: si tu marca habla de sostenibilidad, el plástico de burbujas contradice el mensaje antes de que el cliente lea nada.
El mensaje: la tarjeta que humaniza el pedido
Dos líneas escritas como las diría una persona, no una plantilla. Es el elemento más barato de todos y el que más acerca la marca a quien compra.
El detalle: lo que el cliente no espera encontrar
Algo con lo que no contaba al abrir la caja. Es el elemento que convierte una entrega correcta en algo que se recuerda, y del que hablamos en el siguiente punto.
El detalle sorpresa: el elemento más recordado del unboxing
De los cuatro elementos, el detalle es el que más impacto genera por euro invertido. La caja y la protección se dan por supuestas; el detalle no, y por eso sorprende.
Los dulces personalizados funcionan especialmente bien en este papel por tres motivos. Se consumen, así que no acaban en un cajón como la mayoría de artículos promocionales. Gustan a casi todo el mundo, sin depender de gustos ni tallas. Y el envase permite llevar tu logotipo sin que el detalle parezca publicidad, porque lo que el cliente percibe es el gesto, no el anuncio.
Si vas a incluir uno, elige el formato pensando en el transporte y en el tipo de envío que haces:
Chuches personalizadas
La bolsita con topcard deja tu marca a la vista nada más abrir la caja. Plana y ligera, se acomoda a cualquier envío.
Caramelos duros personalizados
De larga conservación y muy resistentes. La opción segura cuando el pedido puede tardar en llegar.
Piruletas personalizadas
Muy visuales al abrir la caja. Funcionan especialmente bien en marcas con tono desenfadado.
Tienes además tres formas de plantearlo según lo que busques. Incluirlo en todos los pedidos es lo más simple y lo que da experiencia más consistente. Regalarlo a partir de un importe mínimo empuja el ticket medio hacia arriba. Y reservarlo solo a primeras compras lo convierte en un gesto de bienvenida para quien te prueba por primera vez.
Cómo mejorar tu unboxing sin packaging personalizado
Encargar cajas impresas con tu diseño tiene un coste de entrada alto y unos mínimos que no todos los negocios pueden asumir. La buena noticia es que la mayor parte del efecto se consigue sin llegar ahí.
- Cinta de embalar impresa. Convierte una caja neutra en una caja tuya y se ve desde el momento de la entrega.
- Pegatina de cierre. Cuesta céntimos, se aplica sobre cualquier caja y obliga a un pequeño gesto de apertura que ya construye expectativa.
- Papel de seda o viruta de color. Rompe el marrón del cartón y hace que el interior parezca preparado, no rellenado.
- Tarjeta impresa. Con un mensaje corto y personal. En pedidos importantes, escrita a mano.
- El detalle comestible. Es lo que el cliente no espera y lo único que va a comentar.
Con estos cinco elementos, ninguno de los cuales exige tirada mínima de cartonaje, la experiencia cambia por completo respecto a una caja estándar.
Cuándo merece la pena cuidar el unboxing de tus pedidos
No en todos los negocios compensa igual, y conviene ser honesto con ello.
Tiene mucho sentido cuando vendes productos con componente emocional o de regalo, cuando tu ticket medio permite absorber unos céntimos por pedido, cuando compites en un sector donde el producto es parecido al de la competencia y la diferencia está en el trato, o cuando buscas recompra y no venta única.
Tiene menos sentido si vendes material a granel a compradores profesionales que solo miran precio y plazo, o si tu margen es tan ajustado que cualquier céntimo por pedido descuadra la operación.
Errores habituales en la experiencia de unboxing
Poner el logotipo demasiado grande. Cuanto más grita la marca, más parece publicidad y menos regalo. El efecto se consigue con presencia discreta, no con tamaño.
Contradecir tu propio discurso. Plástico de burbujas en una marca ecológica, o una caja de lujo en una marca que presume de precio ajustado. La incoherencia se nota antes que el detalle.
Elegir un detalle que no encaja. Un artículo promocional aleatorio se percibe como sobrante. Algo consumible o relacionado con lo que vendes se percibe como pensado.
Repetir lo mismo indefinidamente. La sorpresa deja de serlo en el tercer pedido. Rotar formato o adaptarlo a la temporada mantiene el efecto vivo.
Dejarlo para el último momento. Cualquier elemento personalizado necesita producción, y decidirlo con la campaña encima obliga a conformarse con lo que haya disponible.